Fluir desde lejos; brotar en un abrazo imaginario hasta eliminar cualquier temblor; dejar escapar el aire con cada respiración como si la pausa, el ahogo, nunca pudieran ocurrir; alzar la vista lentamente, mirar por un instante ese marco de nubes indescifrables deambulando a la deriva y suponer entonces que el cielo se ha transformado en un extraño espejo de tormentas…
2 comentarios:
Hermosas líneas.
gracias David por tus palabras!!
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