Arrojé un pequeño palo de madera al agua del río y apenas el silencio devolvió un rumor de ondas amplificado por el viento. Mientras eso sucedía, el atardecer devoraba los bordes del horizonte como si fuese un papel en blanco pintado con fuego y yo, sentado sobre la arena, no podía dejar de mirar aquellas olas diminutas cabalgando las piedras sin recordar otras caras, otros tiempos. Tan sólo mordía mis labios sin gritar, sin encenderme…
13 de mayo de 2011
Atardecer
Arrojé un pequeño palo de madera al agua del río y apenas el silencio devolvió un rumor de ondas amplificado por el viento. Mientras eso sucedía, el atardecer devoraba los bordes del horizonte como si fuese un papel en blanco pintado con fuego y yo, sentado sobre la arena, no podía dejar de mirar aquellas olas diminutas cabalgando las piedras sin recordar otras caras, otros tiempos. Tan sólo mordía mis labios sin gritar, sin encenderme…
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2 comentarios:
Interesante tu blog, el mio es http://www.artesaniamanualidades.com
hermoso texto, bellas imágenes, sugerente.
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